De nuevo me entregue a la costumbre de dejar tirado mi blog, y eso que lo habia estrenado recien. No es que no haya tenido cosas que escribir, la verdad. Pero hacer que las ideas se transformen en un discurso interesante es otra cosa.
A pesar de que con el fin de las vacaciones de invierno se fue todo ese aura de relax y uno es bajado de golpe a la realidad de las clases nuevamente-lo cual no me habia tenido de muy buen humor-hoy fue un dia en el que tuve un momento mas o menos feliz. Es que resulta que esto de estudiar arte, por muy romantico que se oiga, no es nada facil. No solo por que uno tiene que batallar continuamente para no quedarse atras y las emociones afecten directamente en el desempeño de uno, si no por que a veces se siente como si uno estuviese jugando a los dardos, cada dia intentando dar en el blanco, o al menos en un lugar que tenga un puntaje que valga la pena. Los dardos son uno (o sus trabajos) y el blanco son los profesores (y sus gustos, su cultura). Entre los conceptos de bien hecho (上手) y mal hecho (下手) se puede ser un poco mas objetivo, pero a veces sucede que por mas que uno se esfuerce, las ideas de uno y el profesor no encajan para nada. Es obvio que los docentes, como personas poseedoras de experiencia, emitiran su opinion con la intencion de que uno pueda mejorar o aprender, pero tambien existen especies (que no son tan raras como se piensa) que simplemente dan juicios arbitrarios que tienen menos pies y cabeza que la obra que uno acabo de hacer. He tenido la suerte al menos, de encontrarme aqui en Japon con profesores de muy buena calidad. En mi pais parecia pasar todos los dias por un campo minado. Pero aun asi no quiere decir que terminado de jugar a los dardos. Todavia es bastante agotador.
Hoy estoy mas o menos de buen animo por eso mismo. Al fin me acerque aun poco al blanco -creo-. Normalmente aqui cuando los trabajos se evaluan se los coloca de una forma que el mejor quede en una esquina de la sala y el peor quede en el lado opuesto, en frente de todos. Si uno queda al principio incluso uno podria decir que es una buena practica porque sirve para henchir el orgullo propio, pero si uno va quedando mas atrasito termina odiando ese competitivo sistema de evaluar las cosas. A mi, como es de esperar nunca me habian tocado los primeros lugares. Al principio decia “ya, bueno, a lo mejor no me esforce mucho, que se yo, no valio mucho la pena lo que hice”. Pero cuando a medida que pasan los trimestres y uno se rompe la cabeza y las manos y siempre termina sacando los ultimos lugares, es desesperante.
Hoy me paso (en una clase de diseño grafico en la que habia que construir una tabla de colores con elementos de la naturaleza) que la profesora me dijo “bueno, si hubieses pintado mejor aqui… -senalando una parte en la que habia que colorear con tinta que la habia hecho tan rapido que muy prolijo no habia quedado- hubieses sido la primera” luego miro a la clase y dijo “nadie habia pensado algo como esto, verdad?” (por que se me habia ocurrido la innovadora idea de que se pudiera jugar con la tabla y sus asombrosas partes movibles <llame ya!>). Yo quede como “que rayos!?!?!” Ja, ja, de veras pense que estaba soñando. Y es medio infantil (y narcisista) de mi parte que de la pura felicidad escriba un post de esto aqui, pero es que no quiero que se me olvide (luego necesitare el subeautoestimol (c) en comprimidos dos veces al dia despues de cada comida). Hoy tuve suerte y suspiro, al fin (y eso que creo que la suerte no existe). Me pregunto si algun dia llego a ser profesora, cometere lo mismo y mantendre estresados a mis alumnos. Realmente uno siente que camina todos los dias con los ojos vendados, donde el hecho de no tropezarse tiene que ver con el cuidado que uno le pone al caminar, pero tambien con ser afortunado de no encontrarse con los obstaculos que ponen las personas y sus mentes.