Ayer, cuando me estaba preparando para salir a clases, me di cuenta de que me faltaba algo: mi billetera. Con tranquilidad pense que la habia dejado en la entrada, o en el closet, o en uno de los quinientos lugares diferentes en los que suelo tirarla despues de llegar a la casa. Pero no estaba. Aun conservando mi calma, me dije que a lo mejor estaba entre las cobijas revueltas del futon, por que varias cosas suelen desaparecer misteriosamente por alli. Pero no. Entonces senti una punzada en mi corazon. Mentira, me dije. La noche anterior habia ido y vuelto de la convenience store y me acordaba de haber puesto la billetera en el bolsillo al salir de la tienda. Luego no recordaba mas. Pero su desaparicion era muy improbable, tenia que estar en la casa. Vi pasar la hora en el reloj, me estaba atrasando y mi billetera no estaba por ninguna parte. Me desespere, pensando en mi cedula de identidad, en mis tarjetas, en los tesoros que tenia dentro, y volvi a buscar de nuevo por donde ya lo habia hecho. En eso sono el telefono, pero no me digne en contestar, pues estaba preocupada este asunto. Minutos despues las cosas no habian cambiado y vi que ya habia perdido la clase. Con incredulidad me sente en el futon a ver quien diablos me habia llamado, cuando veo que me habian dejado un mensaje. “Somos de la seccion de estudiantes de la Universidad, nos han dicho que sus pertenencias han sido encontradas y se encuentran en la estacion de policia del centro…”
Casi me cai de espaldas. Estas cosas solo pueden pasar en Japon, sin duda. Parecia mentira.
Fui a mi siguiente clase y luego me dirigi a la estacion de policia. Luego de llenar algunos formularios, pasatiempo favorito en este pais, puse mi firma por alli y por alla y volvi a tener la billetera en mis manos, con todas sus cosas (dinero incluido) intactos. Lo mas gracioso fue que si bien estas anecdotas son atribuidas a la honestidad japonesa, quien encontro la billetera fue un chico estadounidense, ja, ja. Que como se cayo mi billetera y como fue encontrada y posteriormente trasladada a la estacion de policia? Es hermoso y desconocido.
Esta no es la unica cosa que me ha pasado. Viviendo en Tokyo, una vez deje caer mi billetera en una estacion de tren. Me di cuenta cuando habia llegado a destino, y con resignacion fui como por si acaso a la oficina de la estacion. Alli me dicen que si, que la habian encontrado, que me volviese a la estacion anterior. Dicho sea de paso que no me cobraron por subirme al tren otra vez en ese tramo, simplemente me dejaron pasar. Y ahi estaba mi billeta, con ocho mil yenes (como ochenta dolares) intactos. La otra vez deje mi celular en la biblioteca de la universidad y fui a la mesa de recepcion. Me preguntaron como era mi celular y luego de responderles me lo devolvieron en una bolsita de plastico, como objeto encontrado en escena del crimen.
Es increible. De repente pareciera como si uno pudiera creer inocentemente en la honestidad–y en el sistema (y uno baja mucho la guardia). A pesar de que hay muchas cosas que me saquen de quicio y me hagan no querer salir de mi casa, esto siempre me recuerda lo tanto que me gusta este pais en el fondo.