El Día Once (1)

De las discusiones teológicas

“Ésta es la señal de que el mundo se está acabando.” afirma un amigo senegalés, mientras la tarde del infame 11 de marzo caía angustiosamente. La temperatura bajaba y el abrigo se mostraba insuficiente. Decenas de estudiantes extranjeros se acumulaban frente a la entrada del complejo de dormitorios. Debajo de mi montgomery de lana tenía todavía puesto el pijama.

“¡Los profetas lo han anunciado!”continúa el hombre. “Es exactamente como ellos lo han descrito.”

“¿Lo han dicho quiénes?” interfiero yo con algo de sorna. No era la primera vez que él se dedicaba a predicar el Islam a la gente que le rodeaba.

“¡Los profetas!”dice él con seriedad. “Es la palabra de Dios.”

“Me parece insólito que una historia que a un hombre se le ocurrió escribir en un par de libros tenga que ser considerado como verdad universal.”contesto, mientras saco de mi mochila una botella de vino. Tomo un sorbo y luego la comparto con otro amigo, un europeo que escuchaba nuestra conversación tratando de no reírse. Aquel merlot rosé era la única manera en ese momento de paliar el frío. No podíamos volver a nuestras casas. Habían comenzado a correr las horas de una catástrofe de la cual todavía no podíamos imaginar la magnitud.

“Es la verdad porque es la palabra de Dios.” repite. “La prueba de eso es que muchos profetas han sido enviados a lo largo del tiempo trayendo Sus mensajes, para iluminar a los paganos. El Diablo siempre ha estado entre los hombres y…”

“Ya tenía que salir el pobre Satanás.”interrumpo yo.”No le sigan echando la culpa de todo.”
Mi amigo, tal como esperaba, me mira con espanto.

“¡El Diablo está aquí para confundirnos, guiarnos por caminos errados! Hay que tener mucho cuidado de…”

“Ése es solo un aspecto de la figura de Lucifer. En las religiones paganas muchas deidades fueron luego transformadas en entes malignas y luego lo proclamaron como verdad.”

Mientras venían réplicas de siete grados richter que estremecían el suelo, el hombre estaba más concentrado en indignarse frente a mis palabras.

Yo me estaba divirtiendo, pero mientras más se oscurecía el cielo también lo hacía el futuro de los próximos días. Las líneas del teléfono estaban cortadas, asímismo la luz y el agua. En mi mochila habían cuatro litros de bebidas deportivas, mi netbook, onigiris de atún y mi gel para el pelo-no pregunten el porqué de esto último. En las emergencias uno tiene una lógica extraña. Mi amigo europeo había tenido la ocurrencia de llenar su mochila de toallas.

“A mí me cae como bien, el Diablo…”murmuro. Ya casi no nos veíamos las caras.
El senegalés menea la cabeza.

“¡Tienes que leer y estudiar mucho!”me grita. Luego se pierde entre la multitud.

Alá o Lucifer, nada me quitó la sensación de insignificancia frente al universo.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Seba
    Abr 26, 2011 @ 01:16:37

    yapo xD!!! escribe como fue tu llegada aca po xD SUERTE MARION Y SALUDOS

    Responder

  2. Camilo
    May 15, 2012 @ 03:22:27

    Me pregunto si las discusiones religiosas llevan a alguna parte… Nunca me he atrevido a contestarle a estos predicadores mas que con el silencio. Los hechos del 11 de marzo… Bueno yo diria que si hay alguna sociedad que ha sobrevivido a la furia y el olvido de Dios, es el Japon!!!

    Responder

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