La identidad local

La sección de Cultura del diario La Tercera de esta semana, tuvo una portada que llamó mi atención. En letras de colores vivos ponía Comic chileno NOW. Obviamente hice click enseguida y busqué el artículo en cuestión. Trataba de un artículo no muy extenso acerca del movimiento en la escena del comic chileno que, como novedad contaba acerca de la publicación de dos libros de historietas de parte de editoriales de verdad. Dicho sea de paso que el precio de uno de los libros, indicado en uno de los artículos del diario, es tan elevado que con la misma suma en Japón se podría comprar cincuenta tomos de manga en una tienda de segunda mano. El artículo tiene un tono optimista, en el que hace una breve referencia de la era de oro del comic chileno- en el que historietas simples y al alcance de todos como Condorito y Mampato abundaban- y cómo desde hace dos décadas los dibujantes se tienen que resignar a publicar sus obras en fanzines hechos a punta de fotocopia. Ahora las cosas empiezan a cambiar, pareciera ser el mensaje de esta noticia, pues aunque aún las obras publicadas por editoriales se pueden contar tal vez con los dedos de una mano, al menos algo está sucediendo. Sin embargo, aquella misma escasez y el precio del producto priva a la mayor parte del público de poder tener en sus manos los libros, dando cuenta de que aquellos que leen comics son solo ese círculo reducido de freaks (sí, como yo). Otro problema es que dentro del mismo artículo se hace énfasis en una cosa: a menos que las historias no se relacionen con la identidad local, el asunto no va a avanzar lo suficiente. El par de libros publicados en ese ultimo tiempo son dos historias que se basan fuertemente en la cultura nacional, uno haciendo alusión a los mitos de la Isla de Pascua y el otro tratando acerca de la lucha entre los conquistadores e indios mapuches. Lo cual me parece plausible (aunque siempre he pensado que la Isla de Pascua tiene muy poco que ver en realidad con la cultura del Chile continental), pero no me deja de dar una sensación limitante. No he leído y no se si tendré la oportunidad de leer los comics en cuestión, por lo que no puedo emitir una opinión de las obras, pero siempre cuando escucho este tipo de afirmaciones no puede dejar de darme cierta incomodidad. Vuelvo un poco hacia atrás cuando la gente me criticaba por dibujar cosas que no eran de mi país y gustar del manga.

Es cierto, como pone el diario, que haciendo copias malas de los comics americanos y japoneses no se va a llegar a ninguna parte, ¿pero qué pasa con aquellos amantes de la fantasía, la ciencia ficción y la historia de culturas ajenas a las que nacieron? Me parece que si el rango de acción de la editoriales se gira en torno sólo a aquellos que celebran la identidad local, se está desperdiciando el potencial de muchas otras personas e ideas. Después se preguntan y lamentan por qué los artistas se van al extranjero. ¿De qué identidad local hablan? Llevamos la sangre de tantas culturas e historias, que el cegarse sólo con una parte de ellas hace que en realidad nos neguemos a nosotros mismos. Las culturas aborígenes también existen y por supuesto que no hay que olvidarlas, pero hace tiempo que dejaron de ser lo unico que existe (aunque tampoco hay muchas personas que se acerquen seriamente a conocerlas, en mi parecer. Solo se dedican a discriminarlas). Gracias a esto también se preserva la ignorancia del público, pues si no hay nadie quien les saque la venda de los ojos, la gente siempre va a defender aquella identidad local limitada por encima de todo lo que el mundo tiene por ofrecernos. Yo creo que así, el éxodo de artistas va a continuar por bastante tiempo más.